Motivación

El frío calaba los huesos, nada fuera de lo normal en pleno mes de enero. No le gustaba aquella sensación térmica en la que su cuerpo se veía sumido. Ella era de tirantes, pantalón corto y poco más.

Se había resignado a llevarlo de la mejor manera posible, tampoco le quedaba más opción. Se atavió con bufanda, guantes, gorro y su gran abrigo cien por cien pluma para salir.

El primer golpe de aire la hizo estremecer, había elegido mal día para llevar ese vaquero más bien primaveral. Corrió hacia el coche, abrió y se metió dentro de un salto. La temperatura dentro del vehículo no era mas apacible que la de fuera. Arrancó, esperó unos segundos y puso la calefacción a tope. Poco a poco se fue aclimatando a aquella agradable sensación de calor.

Tras casi una hora al volante llegó a su destino, tenia por delante un duro día de trabajo, entró en la oficina intentando sonreír, lo hacía con desgana, no le apetecía salir de casa, aborrecía los lunes, sobre todo cuando el tiempo había decidido no acompañarla y las bajas temperaturas se habían empeñado en quedarse al menos hasta el mes de abril.

Se dispuso a comenzar su jornada cuando una llamada hizo que su vida cambiase en pocos minutos. Recogió sus cosas y se marchó sin mirar atrás. Después de cinco años al servicio de la empresa habían decidió prescindir de su puesto.

Mientras se dirigía de nuevo a su coche las lágrimas comenzaron a brotar sin control, innumerables sensaciones se apoderaron de ella, miedo, impotencia, resignación, angustia y sobre todo pena, una enorme tristeza por la falta de humanidad, por la frialdad con la que le pidieron que abandonara su puesto de trabajo, sin más explicación, tan solo un sobre con más de lo que le correspondía para evitar historias. Eso si se lo podían permitir.

Para ella en ese precioso momento el dinero era lo de menos, la incomprensión, la falta de empatía, el desprecio… todo aquello era lo que de verdad le dolía. Ni tan siquiera sus compañeros con los que había compartido su día a día en los últimos años se preocuparon de como se encontraba. Se despidieron con un hasta luego y continuaron con su trabajo apenas la miraron a la cara, quizás por vergüenza o porque en realidad no les importaba nada que no les salpicase.

Cansada de darlo todo sin recibir nada a cambio decidió dejar su vida atrás, cogió los ahorros que tenía, una mochila con cuatro trapos y  comenzó un nuevo camino en busca de una nueva sociedad donde lo importante son las personas, donde la avaricia no tiene cabida, donde una sincera sonrisa lo dice todo… un lugar en el que la vida vuelve a darte una nueva oportunidad sin pedir nada a cambio…

Sandra Raya Porcel

#Unavidaporerroroundestinosincorazon

 

 

 

Un comentario en “Motivación

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