Duelo eterno

Pasaban los minutos, las horas, los días, los meses, los años, sin embargo él seguía anclado en el pasado. Su reloj se paró un bonito día de primavera, uno de esos momentos en los que la vida decide que todo termine de un plumazo. En el que destino se encarga de provocar una serie de situaciones que terminan alineándose para que todo acabe de manera repentina, sin sentido ni explicación alguna.

Aquella mañana el sol comenzaba a entrar por la ventana después de un invierno cargado de nubarrones y lluvias. Las flores empezaban a despertar tras permanecer meses bajo un manto de agua y granizo. Todo parecía que volvía a su cauce, el buen tiempo le acompañaría en los próximos meses, sus favoritos del calendario.

Saltó de la cama contento, tras una ducha rápido bajo a desayunar fue en ese momento cuando el teléfono sonó y cambió su destino para siempre.

Su vida se paró en ese mismo instante, las lágrimas dieron paso a la indiferencia, el dolor partió su alma en dos, fue tan intenso que llegó incluso a dejar de sentirlo. Todo perdió el sentido, desde entonces se aferra a los recuerdos, esos que permanecen con él, que le hacen seguir con vida mientras revive ese momento a cada instante. Jamás volverá a ser el mismo, porque decidió despedirse del presente obviando el futuro para abrazar al pasado para siempre.

Sandra Raya Porcel

#Unavidaporerroroundestinosincorazon

3 comentarios en “Duelo eterno

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