Sufrimiento y consecuencia

La vida le había enseñado su cara mas amarga, le había hecho sufrir desde niño, las borracheras de su padre, los gritos y sus caprichos le hicieron crecer en un ambiente cargado de hostilidad, de tensión, de angustia cada vez que sonada la llave en la cerradura de la puerta a deshoras.

Su madre aguantaba como podía, a pesar de no necesitarlo, de no depender de él era incapaz de abandonarlo. Le quería, el amor que sentía era más fuerte que todo lo que pudiera llegar a hacer. Se separaron en alguna ocasión pero las falsas promesas de cambio unidas a sus esperanzas por creer que aquella vez le estaba diciendo la verdad, que sería la definitiva hacían que lo perdonase y regresara a casas de nuevo. Durante unos días todo parecía diferente pero al final las cosas volvían a ser como siempre, de nuevo vuelta a empezar.

Él la conocía mejor que nadie, sabía que sería incapaz de vivir alejada de su lado, por eso se aprovechaba, la pena se convirtió en su aliada para regresar cada vez que la situación parecía llegar a su fin.

Pero aquel niño que con el tiempo se convirtió en un agradable adolescente se cansó de sufrir, de aguantar, de hablar, de intentare convencerle de que aquel no era el camino, de tratar de hacerle ver el sufrimiento que todo aquello generaba a su alrededor.

Trato de entenderlo, intentó justificar su actitud por lo que había vivido en su infancia pero no fue suficiente, al final terminó por cansarse, optó por tirar la toalla, sería su padre pero no estaba dispuesto a seguir tragando con lo que suponía tenerlo cerca.

Fue entonces cuando decidió que había llegado el momento de protegerse. Creo una coraza en su interior, la frialdad se instaló en su alma, su corazón se limitó a latir tan solo para mantenerse con vida, sus sentimientos quedaron ocultos en la oscuridad de su ser.

La pasividad ante la situación fue su actitud para siempre. Estudió a marchas forzadas para marcharse, necesitaba salir de aquel hogar roto donde las apariencias formaban parte de su día a día.

Cuando pudo irse respiró pero sin embargo jamás volvió a mostrar sentimiento alguno, quedó marcado para siempre.

Sandra Raya Porcel

#Unavidaporerroroundestinosincorazon

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