El mundo…

No le apetece salir, está cansado de la vida, si pudiera bajarse de ella lo haría en este mismo instante. Las decepciones han hecho mella en su estado. Una tras otra han abierto una herida en su alma que ya no volverá a cicatrizar.

Siempre confió en la gente, nunca imaginó que alguien pudiera derrochar tanta maldad, el problema es que no es un caso aislado, por desgracia conoció a muchos así. Al final el interés prima por encima de todo.

Ya no cree en el ser humano ni en su bondad, lo han obligado a dejar de creer, le han robado la inocencia de un plumazo. En realidad lo han echo golpe tras golpe, decepción tras decepción. Confió una y otra vez, las mismas que se equivocó.

Este mundo no es sostenible, al menos así lo cree, está seguro de ello. Se ha perdido el respeto, los valores, pero sobre todo ha desaparecido la humanidad. Nadie se preocupa por lo que ocurre más allá de sus cuatro paredes. Da igual la historia o lo que le suceda a otra persona, el egocentrismo se ha apoderado del planeta y no hay marcha atrás. Entramos en un bucle en el que todo vale. La vida deja de tener valor. La libertad se convierte en un efímero recuerdo porque al final los que más la defienden son los que en realidad menos la respetan.

Por eso la esperanza ya no forma parte de sus planes, porque el dolor que provoca está maldita sociedad entierra cualquier ilusión por cambiarla.

Sandra Raya Porcel

#Unavidaporerroroundestinosincorazon

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