Una vida por error

Capítulo II

Pasaban las doce del medio día cuando Salma se despertó sobresaltada, se extrañó de que sus hijos no se hubiesen levantado ya, normalmente solían madrugar, corrían al dormitorio para despertar a mamá y así desayunar todos juntos.

Salió de la habitación sin apenas hacer ruido para no despertar a Pablo y entró en la dormitorio de los pequeños, al acercarse a ellos no percibió respiración alguna.

Asustada y con el rostro totalmente desencajado corrió a la habitación a despertar a Pablo. Éste se levantó algo aturdido tras la fiesta de la noche anterior y juntos volvieron a buscar a los pequeños , sin poder contener las lagrimas y paralizada por el pánico de pensar que algo les había pasado a los niños, Salma esperó el peor de los desenlaces.

Efectivamente no tienen pulso, comentó Pablo sin apenas inmutarse, algo que la dejó bastante sorprendida, nunca antes había visto esa frialdad en su rostro. Tenemos que irnos de aquí si no queremos pasar una buena temporada a la sombra, y sin más salió de la habitación.

Salma no daba crédito a lo que oía ¿Irnos?¿Pero a donde? preguntaba entre sollozos sin poder dejar de mirar a sus hijos. ¿Como pude dejarlos solos?¿Como ha pasado todo esto?¿No puede ser real?¿Que está pasando Pablo?¿Que significa todo esto? Las preguntas se agolpaban en su cabeza sin respuesta alguna.

Shhhh, tranquila, igual echaste más gotas de la cuenta, pero ahora ya no hay marcha atrás, tenemos que salir de aquí cuanto antes.

Sin apenas tiempo para pensar decidió seguirle, estaba tan bloqueada por todo aquello que en esos momentos no era cociente de la realidad, caminaba como si todo se tratara de un mal sueño del que en algún momento terminaría por despertar.

En primer lugar tenemos que hacernos irreconocibles, toma, le acercó su máquina de rapar, no te dejes ni un pelo, ahora vengo. Salió de la casa a todo prisa.

Regresó cuando Salma ya había acabado, no quedaba ni un sólo pelo en su cabeza, ponte esto.

¿Que es? preguntó sorprendida.

Vamos a cambiar el color de tus ojos, son lentillas, recuerda que nadie puede reconocernos. He conseguido pasaportes falsos, a partir de este momento eres Janet, salimos de España en cuatro horas. Olvídate de esta vida, comenzamos de cero, nos vamos a Estocolmo.

La rapidez con la que Pablo se hizo con todo creó una desconfianza hacia él que nunca más volvería a recuperar, ese no era aquel chico que la enamoró, por lo que había perdido lo más importante de su vida, sus hijos.

Aún aturdida y sin dar explicación a lo ocurrido en las últimas horas Salma se encontró subida en un avión con una peluca de cabello rubio y sus ojos totalmente azules, verdaderamente parecía extranjera.

En su cabeza se repetía la misma imagen, aquellos pequeños tendidos en la cama, la frialdad en el rostro de Pablo. La rapidez con lo que lo preparó todo pero sobre todo la herida que se abrió en su interior, una herida que jamás cicatrizaría.

Sandra Raya Porcel

#Unavidaporerroroundestinosincorazon

 

 

Un comentario en “Una vida por error

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